INTRODUCCIóN

La subjetividad que intrínsecamente se deriva del Ser, cuenta a lo largo de su historia, la serie de elementos que lo asocian en un tiempo y espacio específicos y que se vuelven comunes al traspolarlos, en las fronteras del compartimento comunitario.

De su entendimiento y menester, se gesta de forma imperceptible, el carácter abstracto de representaciones simbólicas que denominamos como Cultura.

Asimismo dice Hall, cultura es el terreno bien cimentado de las prácticas, representaciones, lenguas y costumbres de una sociedad concreta. (1996). Todo lo que el hombre conforma y deconstruye para así regenerarse en concepto y sistema en un ámbito determinado. Dice Barker, en cultura, es lo que se refiere a unos significados compartidos, (1992).

En síntesis, la cultura debe entenderse como un modo de vida total (Williams, 1981), o bien, como sustenta el padre de las gestiones culturales, la cultura es el sistema vital de las ideas de un tiempo (Ortega y Gasset en El hombre y la gente).

La resonancia congruente y marcada entre diversos teóricos, estudiosos del proceso social y sus manifestaciones culturales, nos permite encontrar la base, para la comprensión de la importancia de, establecer en esta síntesis discursiva, si los estudios de la cultura, de sus fenómenos y representaciones, están en el ámbito correcto para ubicarse en el terreno científico, o por el otro lado, son el anatema de la ciencia social.

Por ello, conocer las líneas que los Estudios Culturales tienen establecidas como tal para su discernimiento, es no sólo una etapa adjunta a la realidad de la disciplina de la comunicación, sino que se convierte en un sistema de conceptos que se materializan en el campo práctico de lo social a partir de la resultante de exploración de dichos estudios.

EL ESTABLECIMIENTO Y LA TEORIZACIóN

Es a finales de la década de los cincuenta del siglo que antecede, que de forma necesaria y sucesiva a las transformaciones sociales que se gestaron a raíz de los hechos bélicos mundiales, que, primeramente, las sociedades de antaño conformadas por pequeños núcleos comunitarios y de baja producción económica, se mueven ideológicamente para comportarse como asociaciones productoras en serie de objetos materiales, que a su vez, dan origen a la producción de otros objetos, culturales éstos y abstractos, diferenciados por supuesto, del bagaje que los determinaba; haciendo de estas grandes sociedades productoras homogeneizadas, verdaderas máquinas industrializadoras de cultura, en un fenómeno del neo concepto de cultura de masas.

A lo anterior, y para poder establecer elementos reconocibles de validación de los Estudios Culturales, es tarea de inicio situar históricamente el nacimiento de los mismos. En segundo término, ubicar el génesis de los mismos, y por ende, imprescindible, la estructura metodológica -aunque no reconocible- que los EC han desarrollado, para comprender las categorías discursivas por las cuales se sujetan las actuales disertaciones y su probidad ante lo social como tesis de aplicación práctica y no sólo en lo que a teorizar se refiere.

Son tres los considerados “padres fundadores” de los EC, que, determinados por etapas sociales definidas, enfocan el status de la cultura a partir de estudios multidisciplinarios. Dice William Nuestro modo total de vida, desde el comienzo de nuestras comunidades hasta la organización y el contenido de la educación, y desde la estructura de la familia hasta el status del arte y del entretenimiento, está siendo profundamente afectado por el progreso y la interacción de la democracia y la industria, y por la extensión de las comunicaciones. Esta profunda revolución cultural es parte más importante de nuestra más significativa experiencia de vida, y está siendo interpretada y verdaderamente peleada hasta lo último, en muy complejos modos, en el mundo del arte y de las ideas. (Zubieta citando a Williams, 2000).
Era esta la visión interpretativa de lo que cultura como aspecto daba referencia en aquellos que se hacían manifiestos cada vez con mayor celeridad en la nueva sociedad industrializada.

En 1957, concretamente, sale a la luz, la primera publicación que se cuestiona y acuña definiciones sustanciales en torno a la operatividad de sustraer la cultura a un estudio con rigor metodológico, que desprenda las consideraciones de lo posible en cultura de masas y su afectación en la cultura popular. En ese contexto, la publicación del libro de Richard Hoggart The Uses of Literacy [1957] significa un giro decisivo (Sazbón en Altamirano, 2002).

Posteriormente, es Raymond William quien rigoriza el abstracto de cultura, al trasladar el eje conceptual de lo moral a lo antropológico, definiéndola como un proceso total, por medio del cual los sentidos y definiciones son construidos socialmente y transformados históricamente, con la literatura y el arte, cómo sólo una forma especialmente privilegiada, de comunicación social. (Altamirano citando a Hall [1980] 2000).

Es la misma línea ideológica, -antagónica para con la economía capitalista, y antítesis del marxismo puro, que surgido del mismo grupo del partido comunista de origen de Williams y Hoggart-, emerge en 1964, la obra La formación histórica de la clase obrera, de Edward P. Thompson.

Dice Hall [1992] el marxismo arrambla con cualquier concepción de una esencia universal de la personalidad poseída por todo individuo (Barker citando a Hall, 1992).

El marxismo como teoría determinista de los postulados primarios de los EC, con tutela en la esfera de la producción, esboza en su mecánica, la postura inflexible de sustraer la cultura como ente diferenciado de los procesos del individuo en su modelo social de producción. En este tenor, las ideas fundantes de los primeros estudiosos de la cultura como fenómeno social y no como apreciaciones desde lo bueno y lo malo, o lo correcto o no; connotan la sensibilidad en torno a los temas de la invasión de las formas culturales de la clase obrera inglesa por medio de las surgidas en el contexto de la industrialización y por ende, masificación de símbolos afines en los grupos sociales.

Parafraseando a Barker, en cuanto a que los EC no han sido un ámbito típicamente marxista, es importante mencionar que ellos –los EC- se han beneficiado del uso crítico de la teoría marxista, y fue trascendente elaborar un formato institucional que le diera carácter científico a las teorías vertidas acerca de cultura desde la visión antropológica, gracias, por supuesto, a las comparaciones y sustentos en la idea comunista de lo puro, en lo popular.

A partir de 1964, con la fundación del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos en la Universidad de Birmingham, se reconocen las líneas de investigación de los EC, y arroja dicho centro de investigaciones, las primeras instancias definitorias de conceptos que redefine a su vez el gran concepto de cultura.

DEFINICIóN

Los estudios culturales pueden verse como un intento de hacer converger tradiciones desplazadas…en un espacio intelectual novedoso (Sazbón en Altamirano, 2002).

O bien, como un mapa… dónde se encontraría el cambio semántico de la palabra, no sólo las nuevas modalidades de uso, sino también el registro de nuestras reacciones en pensamientos y sentimientos por el cambio de las condiciones de nuestra vida en común (Williams, 1983).

Es decir, las formas institucionales por la vía del discurso teórico, en las cuales se funda la posibilidad de arrojar datos con estructura metodológica, que establecen de manera concisa, las nuevas leyes de ver y hacer cultura, pero con un elemento disonante y al mismo tiempo revolucionario para la creación de cultura como tal: los medios masivos de comunicación.
De la formulación de espacios discursivos para el análisis de la cultura, se derivan a la sazón de dichos estudios, temas que subyacen a la gran concepción de los EC con sus propios cuestionamientos y vértices retóricas propias de la diversidad que la cultura abarca no como objeto, sino como elemento conceptual; es decir, las derivaciones de lo que conlleva analizar de dónde provienen los sistemas, mismos de los que se desprenden otros tantos para entender el ingente conglomerado llamado cultura.

El gran asentamiento de los EC se genera a partir de la incursión al discurso de los mismos de Antonio Gramsci. Él deriva la génesis impoluta del interpretacionismo a una teoría con posibilidad operante.

Afirma Hall [1980], que Gramsci corrige masivamente el nivel ahistórico, altamente abstracto… la presencia del pensamiento gramsciano actúa entonces en un doble sentido: por un lado, en la construcción de un pensamiento antieconomicista que defiende la autonomía relativa de lo cultural, sin que esto implique culturalismo o idealismo, y dónde la noción de hegemonía permite la comprensión de la cultura como campo de lucha por el sentido de las sociedades occidentales; por el otro, el énfasis político de la tares intelectual, a partir de la definición del término como tal (Altamirano, 2000).

Ello, permitió que surgieran diversas líneas en cuanto a la postura de analizar la cultura desde procesos de lucha de clases, derivando ello, en temas de semiótica, etnografía y estudios subyacentes como los estudios de culturas juveniles, de género, la familia y toda la fragmentación, incluidos los medios masivos de comunicación.

CATEGORíAS

I. DE LO ABSTRACTO A LO CONCRETO
En el contexto de la cultura y su estudio como tal, se encuentra que, al aporte de entender como cultura a aquellas actividades del individuo en las que satisface a través de sus acciones, necesidades vitales o la realización de una vida personal en valores, Feldmann (1977) lo subdivide en y como cultura subjetiva; para posteriormente, allanar el camino hacia lo que inminentemente será la cultura objetiva como la que aparece en la historia de la humanidad como la expresión visible, palpable e interpretable de la fuerza creativa de sociedades culturales y hombres del pasado. (Feldmann, 1977).

En este rubro, es dónde encuentra mayor cabida el concepto como tal de creación cultural a través de los MMC, con una postura totalitaria y por ende, los subsecuentes EC, se verán matizados desde una perspectiva comunicacional. Éstos, reflejaran una historia de vida propia a partir de los efectos, forma y diseño de la comunicación de masas, así como sus entes y canales.

Asimismo, se entabla una relación dialéctica entre los EC y su forma de concebirlos a través de los medios, con aspectos culturales determinantes de la sociedad de masas, con elaboración real de productos culturales, asentados en la sociedad, del mismo corte en dónde el filme, la música, los impresos, son consumidos ávidamente en las propias estructuras culturales como la familia y sus roles, las relaciones de género, así cómo patrones de lenguaje y expresiones de sentido común.

ESTRUCTURAS CULTURALES ASPECTOS CULTURALES PRODUCTOS CULTURALES
ROLES DE FAMILIA LUGARES DE ESPARCIMIENTO MÚSICA
REL. DE GÉNERO TIPO DEPORTIVO FILMES
PATRONES DE LENGUAJE TIPO SOCIAL IMPRESOS
SENTIDO COMÚN FICCIÓN POPULAR

ENTENDIDO A TRAVÉS DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNIACIÓN

Dice Feldmann (1977) No existe, pues, ningún área de la cultura que pueda sustraerse a la influencia de los publicistas y programadores de los medios, ningún asunto público podría prescindir de su participación, ninguna vida espiritual, sin su acción, podría surgir efecto amplio en la sociedad.

Antes de abordar la perspectiva de método de los EC y su relación empírica con los medios de comunicación, es preciso establecer un segundo abordaje de categorización de los EC.

II. CODIFICACIóN / DECODIFICACIóN
La valoración concreta de la influencia de los productos culturales masivos en la sociedad y su consumo, establecen líneas específicas de investigación en torno a elementos susceptibles de análisis.

III. AUDIENCIAS
De las audiencias se postulan subcategorías determinadas por el Género, la edad, el espacio geográfico en que éstas se encuentran, los medios de los cuales se han apropiado y desde los que transculturizan posturas en su propio contexto.
La audiencia, establece el elemento de hegemonía a la tarea de los EC, vertical izando en gran medida el aporte de éstos, pero resulta indisociable un acercamiento a la comprensión futura del comportamiento social, sin el juicio alterno de cómo establece ésta su decodificación de los productos de la industria cultural.

En este orden, es vital para los EC comprender la relatividad de respuestas condicionadas en gran medida por la infraestructura mediática, la televisión, como medio masivo, soporta la red de documentos que se verterán en las etapas subsecuentes de los EC en las décadas de los setenta, ochenta y mediados de los noventa.

Lo anterior deriva en una formalización del ejercicio de .los EC, pues se polariza el objeto de estudio en el campo, efectuando una demagogia disciplinaria, como apunta Mattelart (1997) un teoricismo acendrado.

Las derivaciones propias del tema de estudios acerca de productos mediáticos y concretamente el movimiento cultural de las audiencias, sin duda, emancipan el carácter de especialización de la comunicación y sus objetos; mismos que a su vez reestructuran códigos diversos de conformación de otros estudios en el ámbito de la comunicación.

Aunque hay autores que se resisten a dar posesión a la Comunicación de una acepción como disciplina, es notorio que pese a su metodología empírica, resiste embates de forma en cuanto a la rigurosidad del método por alcanzar cifras que, en el marco científico, deben suscribirse a elementos cuantitativos para ser considerados datos de aporte científico.

Por ello, las audiencias pueden permear el carácter de la formación social de que se trate. De ahí que su constitución como sujetos e las diversas prácticas comunicativas representan diversas “calidades”, es decir, grados de libertad en la producción de sentido, y diversas capacidades de imponerlo o sufrir su imposición (Fernández/Yépez citando a Martín Barbero [1978], 1984).

Así, consideramos que uno de los aportes sustanciales en cuanto a EC se refiere, es aquél que, aunque embanastado, ha trastocado los perfiles del quehacer masivo de la televisión.

La televisión puede contribuir a la política cultural de la identidad, ampliando la gama de voces e identidades vistas y oídas en la esfera pública. Es decir, en la televisión deberíamos buscar una diversidad de representaciones (Barker, 1992), a través de las cuales, se rescaten las poliformas lingüísticas y etnográficas que, visualmente la televisión recoge, y globaliza.

En este orden, Eco (1987) medita y comparece lo que se necesita es una forma de guerrilla semiológica, en la que las audiencias estén mejor equipadas para descodificar los programas de distintas maneras y sean concientes de la manera en que la televisión controla las fronteras del significado.

Aquí el asunto ya refiere una técnica de la teoría, que permita a través de los EC, solidificar los aciertos consecuentes de los aportes en la investigación y fomentar otro de los pilares de los actuales EC en materia ya no de aculturación, sino de un entendimiento metodológico del la apertura de fronteras culturales a partir de la mediación como el estudio de la hibridación cultural (Canclini, 2003) o bien desde el enfoque intercultural (Mc Entee, 2003).

CONCLUSIóN

Actualmente los EC enfrentan una crisis de identidad ante la enorme vertiente de estudios que requieren más que un retocado discurso, necesitan en todos los sentidos de la formación ya reiterada, de una estructura de método cuantitativo que aporte científicamente, paradigmas que den pie a asentamientos en lo práctico.

Y en este tema fundacional, dicen Fernández y Yépez que la comunicación, así expresa y dinamiza a la cultura al mismo tiempo. En la medida en que el significado tiene una eficacia social y antropológica, del proceso que la dinamiza, la comunicación, adquiere un valor en función del significado generado y de la forma en como éste es producido.(1984).

Es por ello, que la vinculación no casual de los MMC con el aporte de los EC, están estrechamente correlacionados y determinados, ambos, de las resultantes en la teoría inicial.

Y aunque parece un juego de palabras retocadas, es en la más simplista de las versiones de entendimiento de existencia de los EC, la forma de generar procesos que cultiven otras tantas formas de hacer y ser cultura, desde lo popular, hacia lo global, sin dejar de lado, las intersecciones que en el eje temático se derivan para postular nuevas formas culturales, a través de naturaleza misma.

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Erika