Retomo mis adentros, viajo al interior y descubro nuevamente el lugar que siempre fue mio, que me llevaba a casa y del cual no debí salir jamás... Pero,  ¿que sería no haber tenido experiencias?

Hoy, permíteme compartirlas contigo y de nuevo crecer...

Gracias por seguir, por no borrar el camino, por dejar las migajas de pan que me condujeron de vuelta, por mantener encendida la luz y vislumbrar a lo lejos el sendero del tenue resplandor, por no acallar los sonidos de tu música que me guiaron en cada acorde, cada pauta, cada son..

 Gracias...