...¿Te has sentido observado desde un punto ecléctico en tu vida, en el que sólo puedes entender el camino que tienes enfrente?, pero siquiera voltear al recorrido ya hecho,  ¡te abraza un escalofrío ingente! pues te dicta todos los errores que debiste evitar...

Por la mirilla del General, me sentí observada, día tras día desde que lo encontré. No era acaso entusiasmo o senaciónes agradables de vació en el estómago, ni mariposas ni libélulas ni mucho menos palomas revolotéando en mi; era tal vez la sensación de miedo, que nunca antes había conocido y que ya impregnaba todo mi ser. ¿Por qué no la cerré?

Y sin embargo, a sabiendas que me vigilaba atentamente tras su mirilla calcinante, seguí paso a paso, fingiendo no sentir... la mirada en mi espalda y en cada recoveco de mi cerebro ya adormecido, el dulce pulso de la escencia de mi ser.

Continuará...